Reverendo Padre Fabián A. Barrera, c.m.

DESTACADOS

DESTACADOS: Cuando celebramos la Misa, nosotros no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es precisamente la Última Cena. Es vivir otra vez la Pasión y la muerte redentora del Señor. La Misa no se "escucha", se participa, y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros". SIGUE AQUI

Buscaron a Dios

buscar

vía email

Ingrese su correo electónico:

Delivered by FeedBurner

Traduce esta página /Translate

English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

Felicidades

Felicidades

5 ene. 2017

De María aprendemos la escucha y la oración


Lucas 1,39-45 - Tres palabras sintetizan la conducta de María santísima: escucha, decisión y acción

Amado Jesús, Tú que eres el dador de cosas buenas, ven y ayuda a mi corazón a que tenga los mejores sentimientos, esos que mueven el alma, edifican y dan ejemplo de tu amor. Quiero superar todo reto que se me presente, y para eso necesito de tu compañía. Renueva mi fe, que tenga un espíritu fuerte y valiente y saber llevar las circunstancias complejas de mi vida de la mejor manera, sin perder el control de mis emociones. Te suplico que no me dejes perder la esperanza por construir un mundo mejor alrededor de mí y no dejarme vencer por los problemas que se me puedan presentar. Tú, eres mi Dios, mi protector, mi escudo fuerte, en quien confío y me sostengo porque sólo Tú me haces vivir tranquilo. Amén // Fuente: Píldoras de Fe


Santo Evangelio según San Lucas 1,39-48

La visita de Santa María a su prima Isabel: En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor. María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz" Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

Tres palabras sintetizan la conducta de María: escucha, decisión y acción. Palabras que nos muestran también a nosotros un camino de lo que el Señor nos pide en la vida

María sabe escuchar a Dios. Pero atención, no es un simple oír, un oír superficial, sino una escucha basada en la atención, en la acogida, en estar disponible a Dios. No es la manera distraída con la que a veces nos presentamos ante el Señor o ante los demás: oímos las palabras pero realmente no las escuchamos.

María escucha también los hechos, lee los acontecimientos de su vida, observa la realidad concreta sin quedarse en la superficie de las cosas, va a lo profundo para comprender el significado.

Y esto también vale para nuestra vida, escuchar a Dios que nos habla y escuchar la realidad cotidiana, prestar atención a las personas y a los hechos porque el Señor está en la puerta de nuestra vida y llama de muchas formas, pone señales en nuestro camino y nos da la capacidad de verlas.

María y su firme decisión. María no se deja arrastrar por los acontecimientos, no evita la fatiga de la decisión. En la vida es difícil tomar decisiones, a menudo solemos aplazarlas, dejamos que otros decidan en nuestro lugar, preferimos dejarnos arrastrar por las situaciones, seguir la moda del momento; muchas veces sabemos qué es lo que debemos hacer, pero no tenemos el valor o nos parece muy difícil porque significa ir a contracorriente.

María va a contracorriente, ella escucha a Dios, medita e intenta entender la realidad y decide confiar totalmente en Dios.

María va pronto a la acción. María, a pesar de la dificultad, de las críticas que va a tener por su decisión … no se para ante nada. No tiene prisa, no se deja llevar por la situación, ni por los acontecimientos. Pero cuando tiene claro qué es lo que Dios le está pidiendo, lo que debe hacer, no duda, no pospone, actúa rápidamente.

A veces nosotros nos detenemos en la escucha, en la reflexión de lo que debemos hacer, tal vez tenemos clara la decisión que debemos tomar, pero no damos el paso a la acción.

Y sobre todo no nos involucramos "rápidamente" para ofrecer nuestra ayuda a los demás, nuestra comprensión y nuestra caridad (Fiesta de la visitación de María a su prima Isabel, 01 de Junio de 2013)

Oración de Sanación

Mi Señor, me despierto acompañado sintiendo tu presencia poderosa que me hace sentir alegre y lleno de vida. Me presento con un corazón abierto y dócil a tu Palabra para permitir la entrada de tu bendición.

Me gusta alabarte y darte gracias por cómo vas trabajando poco a poco dentro de mi alma y me vas ajustando a tus modos de amar y que me hace vivir el día en plenitud y confianza.

Tú Eres mi escudo y mi fortaleza, te manifiestas milagrosamente en cada acto de amor de mi día a día, así como lo hiciste con María, tu Santa Madre, quien se dejó llevar por todas tus inspiraciones.

De María quiero aprender a ser dócil a tu Palabra, a vivir la escucha y la oración, a dejarme guiar por tu luz santificadora y ser un servidor fiel; pues ella es la gran servidora, la cumplidora fiel de tus mandamientos.

Señor de mi vida, ven y transforma mi corazón, que sea como el de María, un servidor que vence sus egoísmos sale de sí mismo, de sus comodidades y apegos, para servir a los que necesitan de tu palabra sanadora.

Gracias por habernos regalado a una Madre tan digna de Ti, por su amor maternal y por todas las bendiciones que a través de ella nos manifiestas. En ella podemos ver la mejor modelo de discípulo de tus obras, siempre atenta, confiada, generosa.

Como María, yo también quiero también decir: "Hágase en mí según tu Palabra". Como ella quiero estar dispuesto a auxiliar a mi prójimo en momentos de necesidad.

Gracias por sanar mi corazón a través del ejemplo de María, porque con sus actos de amor y de servicio, puedo encontrarme con la abundancia de tu bendición. Amén

Frase de reflexión:

"Para que Jesús sea el centro de nuestra vida, es necesario ponernos en su presencia ante el Sagrario". Papa Francisco

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
Sigue aquí...

29 dic. 2016

Fiesta de la Epifanía o Día de Reyes


Los pastores y reyes del Oriente visitan a Jesús el Mesias, le llevan regalos y lo adoran con oro, incienso y mirra. // Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net

Origen de la fiesta:

El 6 de enero se celebraba desde tiempos inmemoriales en Oriente, pero con un sentido pagano: En Egipto y Arabia, durante la noche del 5 al 6 de enero se recordaba el nacimiento del dios Aion. Creían que él se manifestaba especialmente al renacer el sol, en el solsticio de invierno que coincidía hacia el 6 de Enero. En esta misma fecha, se celebraban los prodigios del dios Dionisio en favor de sus devotos.

La fiesta de la Epifanía sustituyó a los cultos paganos de Oriente relacionados con el solsticio de invierno, celebrando ese día la manifestación de Jesús como Hijo de Dios a los sabios que vinieron de Oriente a adorarlo. La tradición pasó a Occidente a mediados del siglo IV, a través de lo que hoy es Francia.

La historia de los Reyes Magos se puede encontrar en Mateo 2, 1-12

“Después de haber nacido Jesús en Belén de Judea, en el tiempo del Rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén diciendo: ¿dónde está el que ha nacido, el Rey de los Judíos? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.
Al oír esto, el Rey Herodes se puso muy preocupado; entonces llamó a unos señores que se llamaban Pontífices y Escribas (que eran los que conocían las escrituras) y les preguntó el lugar del nacimiento del Mesías, del Salvador que el pueblo judío esperaba hacia mucho tiempo.

Ellos contestaron: En Belén de Judá, pues así está escrito por el Profeta:

Y tú, Belén tierra de Judá
de ningún modo eres la menor
entre las principales ciudades de Judá
porque de ti saldrá un jefe
que será el pastor de mi pueblo Israel

Entonces Herodes, llamando aparte a los magos, los envió a la ciudad de Belén y les dijo: Vayan e infórmense muy bien sobre ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo.
Los Reyes Magos se marcharon y la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos hasta que fue a pararse sobre el lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella, sintieron una gran alegría.
Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre. Se hincaron y lo adoraron. Abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego, habiendo sido avisados en sueños que no volvieran a Herodes, (pues él quería buscar al Niño para matarlo), regresaron a su país por otro camino.”

Podemos aprovechar esta fiesta de la Iglesia para reflexionar en las enseñanzas que nos da este pasaje evangélico:

*Los magos representan a todos aquellos que buscan, sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.

* La estrella anunció la venida de Jesús a todos los pueblos. Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús.

* Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella que les llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los pueblos de la tierra que desde el paganismo han llegado al conocimiento del Evangelio.

* Los Reyes Magos dejaron su patria, casa, comodidades, familia, para adorar al Niño Dios. Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo vale la pena.

* Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron aunque no veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.

Los Reyes Magos fueron generosos al ir a ver a Jesús, no llegaron con las manos vacías. Le llevaron:

oro: que se les da a los reyes, ya que Jesús ha venido de parte de Dios, como rey del mundo, para traer la justicia y la paz a todos los pueblos;

incienso: que se le da a Dios, ya que Jesús es el hijo de Dios hecho hombre;

mirra: que se untaba a los hombres escogidos, ya que adoraron a Jesús como Hombre entre los hombres.
Esto nos ayuda a reflexionar en la clase de regalos que nosotros le ofrecemos a Dios y a reconocer que lo importante no es el regalo en sí, sino el saber darse a los demás. En la vida debemos buscar a Dios sin cansarnos y ofrecerle con alegría todo lo que tenemos.

* Los Reyes Magos sintieron una gran alegría al ver al niño Jesús. Supieron valorar el gran amor de Dios por el hombre.

* Debemos ser estrella que conduzca a los demás hacia Dios.

Significado de la fiesta:

Antes de la llegada del Señor, los hombres vivían en tinieblas, sin esperanza. Pero el Señor ha venido, y es como si una gran luz hubiera amanecido sobre todos y la alegría y la paz, la felicidad y el amor hubieran iluminado todos los corazones. Jesús es la luz que ha venido a iluminar y transformar a todos los hombres.

Con la venida de Cristo se cumplieron las promesas hechas a Israel. En la Epifanía celebramos que Jesús vino a salvar no sólo a Israel sino a todos los pueblos.
Epifanía quiere decir "manifestación", iluminación. Celebramos la manifestación de Dios a todos los hombres del mundo, a todas las regiones de la tierra. Jesús ha venido para revelar el amor de Dios a todos los pueblos y ser luz de todas las naciones.

En la Epifanía celebramos el amor de Dios que se revela a todos los hombres. Dios quiere la felicidad del mundo entero. Él ama a cada uno de los hombres, y ha venido a salvar a todos los hombres, sin importar su nacionalidad, su color o su raza.
Es un día de alegría y agradecimiento porque al ver la luz del Evangelio, salimos al encuentro de Jesús, lo encontramos y le rendimos nuestra adoración como los magos.

Origen de la Rosca de Reyes


Después de que los Reyes adoraron a Jesús, un ángel les avisó que no regresaran donde Herodes y ellos regresaron por otro camino. Herodes al enterarse que había nacido el Rey que todos esperaban, tuvo miedo de perder su puesto y ordenó matar a todos los niños menores de dos años entre los cuales se encontraría dicho Rey.
La Sagrada Familia huyó a Egipto y el niño Dios se salvó, otras familias escondieron a los bebés en tinajas de harina y así no fueron vistios y salvaron sus vidas. Desde entonces, los judíos comían pan ázimo el 6 de enero en el que escondían un muñeco de barro recordando este acontecimiento.

Los primeros cristianos tomaron un poco de esta tradición y la mezclaron con la historia de la visita de los Reyes Magos para la celebración de la Epifanía: cambiaron el pan ázimo por pan de harina blanca y levadura, cocida en forma de Rosca, endulzándolo con miel y adornándolo con frutos del desierto, como higos, dátiles y algunas nueces.

Para los cristianos, la forma circular de la rosca simboliza el amor eterno de Dios, que no tiene principio ni fin. Los confites son las distracciones del mundo que nos impiden encontrar a Jesús.

El muñequito escondido dentro de la rosca, simboliza al Niño Jesús que los reyes no encontraban porque la estrella desaparecía.

Esta costumbre de los cristianos de Palestina llegó a Europa y posteriormente a América.

En México, el que encuentra el muñequito de la rosca se convierte en el centro de la fiesta: se le pone una corona hecha de cartón y cubierta de papel dorado y se le da el nombramiento de “padrino del Niño Jesús”.

El padrino deberá vestir con ropas nuevas a la imagen del niño Jesús del nacimiento y presentarlo en la Iglesia el día 2 de Febrero, día de la Candelaria. Después hará una fiesta con tamales y atole.

Sugerencias para vivir esta fiesta


Reflexionar y contestar las siguientes preguntas: ¿qué regalo le voy a dar a Jesús este año que comienza?; ¿qué puedo cambiar para ser mejor?; ,¿qué regalos le voy a ofrecer a Jesús?; ¿me encuentro alegre porque Dios me ama?; ¿tengo fe en Dios?; ¿sé vivir en la pobreza?; ¿soy generoso (con mi tiempo, con mi persona, con los demás)?; ¿suelo perseverar en mi vida espiritual a pesar de las dificultades que se me presentan?; ¿obedezco a Dios con prontitud?



Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
Sigue aquí...

26 dic. 2016

En las pruebas, la violencia es derrotada por el amor


Dios mío, gracias porque sé que atiendes mis gritos desesperados e inclinas tu oído hacia mí, siempre atento a cada una de mis peticiones para conformarte con tu gracia y bendición de cada día. Quiero ser también una bendición para las personas con las que me encuentre, por eso, te pido que vengas a mi vida y me haga experimentar el amor a través del fuego del Espíritu Santo, para que sane todos esos sentimientos negativos que no me dejan avanzar y alcanzar la libertad soñada. Confío en que me sostienes y me das la valentía para no dejarme vencer por cualquier circunstancia adversa que hoy se me presente. Amén // Fuente: PildorasdeFe.net

Evangelio del día:
En las pruebas, la violencia es derrotada por el amor
Mateo 10,17-22 - I Lunes de Navidad: Fiesta de San Estéban. No serán ustedes los que hablen, el Espíritu de su Padre hablará por ustedes


Santo Evangelio según San Mateo 10,17-22

La persecución de los Apóstoles: "En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará". Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Serán odiados: Jesús dice, entre otras cosas: «Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará» (Mt 10,22). Estas palabras del Señor... nos hacen comprender que en las pruebas aceptadas a causa de la fe, la violencia es derrotada por el amor, la muerte por la vida.

Testimoniar a Jesús en la humildad, en el servicio silencioso, sin miedo a ir contracorriente y pagar en persona. Y, si no todos están llamados, como san Esteban, a derramar su propia sangre, a todo cristiano se le pide sin embargo que sea coherente, en cada circunstancia, con la fe que profesa.

Coherencia: Es la coherencia cristiana, es una gracia que debemos pedir al Señor: ser coherentes, vivir como cristianos. Y no decir soy cristiano y vivir como pagano. La coherencia es una gracia que hay que pedir hoy.

Seguir el Evangelio es ciertamente un camino exigente – pero ¡bello, bellísimo! - el que lo recorre con fidelidad y valentía recibe el don prometido por el Señor a los hombres y a las mujeres de buena voluntad...

Paz: Esta paz donada por Dios es capaz de apaciguar la conciencia de todos los que, a través de las pruebas de la vida, saben acoger la Palabra de Dios y se comprometen en observarla con perseverancia hasta el final.

Hoy, hermanos y hermanas, oremos, en particular, por cuantos son discriminados, perseguidos y asesinados por su testimonio de Cristo.

Recemos también para que, gracias al sacrificio de estos mártires de hoy – son tantos, tantísimos - se fortalezca en todo el mundo el compromiso para reconocer y asegurar concretamente la libertad religiosa, que es un derecho inalienable de toda persona humana. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 26 de diciembre de 2014)

Oración de Sanación

Señor de mi vida, antes que nada, quiero agradecerte por tener paciencia conmigo, por confiarme cada uno de los talentos con que me has capacitado y por las muchas muestras de amor que has puesto en mi camino

Tú vigilas mis pasos, atiendes mis ruegos en momentos de necesidad y vienes a fortalecerme en el momento de la prueba cuando sientes que se me gastan las fuerzas y no encuentro salidas a mis situaciones desesperantes.

Todos los que queremos vivir tu Palabra no podemos elegir otros caminos que no sea el de tu perdón y reconciliación. Somos enviados por Ti como ovejas en medio de lobos, sencillos y mansos como palomas pero astutos como serpientes.

Ayúdame a actuar de manera coherente con la fe, aunque signifique que deba sufrir rechazos y habladurías. Aunque sea odiado a causa de tu nombre, Tú me consuelas y me aseguras que si persevero hasta al final gozaré Contigo la salvación.

Creo en tu promesa y en tu protección, por ello, confiado en tu Palabra, proclamaré siempre tu nombre y tus obras pues mi corazón ya no puede contener la alegría de adorarte y proclamarte.

Guía corazón y mi mente con el Espíritu Santo y hazme ser una persona decidida y valiente en la fe. Te amo, aunque camine por sendas oscuras, no vacilare ni temeré, porque tu fuerza y tu poder están conmigo.

Es ahora, Señor, cuando debo mirar en mi interior y buscar la fuerza que viene de Ti para seguir luchando y sé que con tu gracia, seré perseverante hasta el fin.

Quiero sentir que tu presencia me inunda de alegría y esperanzas y me impulsa a vivir abierto a las nuevas oportunidades y manifestaciones de tu amor. Amén.

Propósito para hoy:

Rezaré un misterio del Rosario pidiendo por el arrepentimiento de las personas que ofenden a Dios.

Frase de Reflexión:

"El Reino de los cielos es para aquellos que ponen su confianza en el amor de Dios y no en las cosas materiales". Papa Francisco

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
Sigue aquí...

24 dic. 2016

Navidad: símbolo y significado


Cada uno de estos elementos esconde tras de sí un significado profundo cuyo conocimiento nos ayudará a vivir una buena Navidad. // Por: Rodrigo Martínez Murillo | Fuente: Virtudes y valores

La Navidad es el período más feliz del año. La gente sonríe con más facilidad. Da gusto ir caminando por las calles y ver tiendas llenas de regalos, anuncios felicitándonos por la Navidad y el año Nuevo, adornos, luces, estrellas, árboles de Navidad, Santa Claus, nacimientos o belenes… Todos encuentran motivo para sentirse más hermanos, para reunirse en familia y dejar los problemas para después. Cada uno de los símbolos que tanto ambiente crean y tanto regocijo nos dan tiene un significado muy profundo. Muchos lo desconocen y se quedan sólo en el adorno, sin llegar a la rico significado que hay detrás de él.


Por ejemplo, la historia del popular árbol de Navidad. Los antiguos pueblos nórdicos europeos tenían la costumbre de adornar ciertos árboles de hojas perennes durante los últimos días de diciembre, durante el invierno, cuando toda la naturaleza parece muerta y fría. Su verde perenne era símbolo de la inmortalidad. Al convertirse al Cristianismo, los primeros cristianos, que eran muchas veces provenientes de la cultura pagana, conservaron la tradición, pero cambiaron totalmente el significado, refiriéndolo a Cristo como “Nuevo árbol de Jesé (Is. 11, 1-3).

San Bonifacio (680-754; obispo y mártir), patrón y evangelizador de Alemania, llegó a la ciudad de Geismar la víspera de la Navidad y cortó de raíz una encina considerada sagrada. En su lugar, al día siguiente, día de Navidad, plantó un pinito verde, y lo señaló como símbolo del nacimiento del Hijo de Dios. A partir de entonces un árbol verde adornado con objetos brillantes alumbra las casas, símbolo de la vida eterna que Cristo nos trajo al mundo, la perpetua primavera de la gracia. Del norte de Europa la tradición se extendió a los Estados Unidos y de ahí, al mundo entero.

El famoso Santa Claus es en su origen san Nicolás de Mira. Vivió en el siglo IV en Mira (la actual Turquía). Existen numerosas leyendas sobre su persona y la fama de su nobleza y generosidad. Por ejemplo, cuando era joven, arrojó por la chimenea una cuantiosa suma de dinero a un padre que no podía casar a sus hijas porque no tenía dinero para la dote. Su cuerpo fue trasladado a Bari, (sur de Italia) en 1087. Su fama de extendió por toda Europa, hasta llegar a Rusia de donde es copatrono junto con san Andrés. Los holandeses levantaron muchos altares en su honor y se cree que fueron colonizadores neerlandeses los que llevaron la devoción del santo a los Estados Unidos donde se difundió la fama de Santa Claus (este nombre es la deformación del original San Nikolaus).

La gran generosidad de la que hizo gala toda su vida le valió ser el simpático personaje que regala juguetes a los niños. Al inicio se le representaba con traje de obispo, como era en la realidad. La imaginación popular y la mercadotecnia han añadido el rubicundo anciano de barba larga y blanca, con un costal lleno de regalos a la espalda, la tronante y alegre risa, y el trineo volátil tirado por renos.
Es más evidente y en sí inmediato el significado religioso de los Nacimientos (en América Latina) o Belenes (en España). San Francisco de Asís fue el que instituyó esta costumbre. En la víspera de Navidad del 1223, movido por el deseo de revivir el nacimiento del Señor en el establo, montó el primer Nacimiento del que se tenga noticia en una cueva del bosque de Greccio (aldea italiana en la región toscana) con personas y animales reales.



La misma fecha de Navidad, el 25 de diciembre, tiene un origen peculiar. En la Roma pagana, anterior al Cristianismo, se celebraba la fiesta del nacimiento del sol invicto: natalis solis invicti en latín. Esta fecha era celebrada también por los celtas, germanos y otros pueblos antiguos. La fiesta tenía un significado religioso y psicológico. El 25 de diciembre coincide con el solsticio de invierno, el momento en el que el sol alumbra menos, pero empieza a su vez la prolongación de su imperio.

El astro de la luz había descendido en ese momento a su punto más débil, lo cual infundía al hombre primitivo terror de que las tinieblas pudieran apagarlo. Sin embargo, a partir del solsticio, el sol volvía a crecer en luz y calor, invicto e invencible. Celebrar ese resurgimiento tenía el significado de contraponer la luz a las sombras, la vida a la muerte. Los primeros cristianos vivían en la cultura romana, y conocían esos ritos.

El Cristianismo, que respeta lo que de positivo hay en las culturas, tomó el aspecto positivo de la fiesta. Jesús mismo se definió la “Luz del mundo”. Además, la misma posición del sol ayudó a cristianizar la celebración. Los paganos veían el oriente como el origen de la luz y de la vida, lux ex oriente, decían los latinos.

El Cristianismo, nacido en oriente respecto al antiguo mundo clásico aprovechó estos elementos de cultura y religiosidad para anunciar más fácilmente el mensaje cristiano. A partir de ahora el “sol” que nace será Cristo, y con Él la luz que ilumina nuestras almas en el camino a la salvación. Este mismo significado de la luz lo tienen las innumerables velas y luces que bellamente adornan el entorno navideño.

El mismo nombre de la celebración, Navidad, es la deformación castellana del latín nativitas, que propiamente significa nacimiento, nacimiento del Salvador. Hemos visto cómo muchas de las tradiciones han venido de ambiente pagano y se han cristianizado, pero el proceso que se verifica ahora es justo el contrario: tradiciones cristianas que se paganizan. El sentido de la Navidad ha desaparecido frente a las grandes ofertas navideñas. La gente prepara con semanas de antelación sus vacaciones navideñas, pero pocos saben lo que se celebra.

No es malo disfrutar de un buen descanso durante este período, que se goce de una buena cena, de unos buenos regalos y de la compañía de los seres queridos. Como cristianos, no somos ni materialistas ni maniqueos. Cristo vino a redimir al hombre entero, en su cuerpo y en su alma. Todos estos bienes materiales y sensibles son buenos y legítimos. Pero lo que no podemos aceptar es que el sentido de la Navidad se reduzca a ello. Hay tanta felicidad en el período navideño porque hay Uno que vino a salvarnos y esta es la fuente de la alegría y la celebración.

Dios quiera que esta Navidad sea diferente a las demás. Cuando veamos el árbol navideño, las luces, el Santa Claus, los belenes o nacimientos, que no nos quedemos en qué bonita decoración o qué bien se ve, sino que penetremos en el rico significado que quieren darnos: Jesucristo nace para darnos la luz y la vida inmortales.

Un período navideño vivido así, nos traerá más prosperidad y sosiego que los simples regalos y vacaciones. A la celebración material añadamos la celebración espiritual y tendremos un período plenamente feliz. Que al centro de las celebraciones, esté el celebrado y que no nos olvidemos del festejado en su fiesta. Si toda la fiesta la centramos en su significado espiritual, tendremos las navidades más felices y fecundas de nuestra vida.

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
Sigue aquí...

19 dic. 2016

El momento presente

Cristiano de hoy: Descubrir en lo cotidiano la grandeza del Amor divino. Abrir bien el alma para dejarse guiar a través de las mil peripecias, sencillas y normales, de cada día. // Por: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net

El P. Jean Pierre de Caussade (1675-1751) explicó con profundidad y sencillez cómo Dios nos habla a través de dos caminos. El primero es la Sagrada Escritura. El segundo es el momento presente.

Los dos caminos nos llevan a Dios si usamos la “llave maestra” para leerlos de modo correcto: la fe, la esperanza, el amor.

Sin fe, la letra mata y el momento presente queda envuelto en una nube impenetrable. La Sagrada Escritura no desvela sus secretos al erudito más competente o al pensador más profundo cuando es leída sin fe. La vida ordinaria, los hechos de cada día, no permiten descubrir el Amor de Dios si nos falta esa fe con la que todo se abre a dimensiones insospechadamente bellas.


Por eso el P. de Caussade enseñaba a confiar plenamente en la Providencia, a vivir el momento presente de modo profundo, a descubrir en lo cotidiano la grandeza del Amor divino.

“El momento presente es, pues, como un desierto, donde el alma sencilla sólo ve a Dios, y de Él goza, sin ocuparse de nada más que de lo que Él quiera de ella: todo lo demás queda a un lado, olvidado, abandonado a la Providencia” (P. de Caussade, “El Abandono en la Divina Providencia”, cap. II).

El mundo de Dios queda así a disposición de todos, porque el lenguaje divino es sumamente cercano, cotidiano. No hace falta recurrir a métodos especiales, ni a charlas de grandes profesores, ni a días de retiro en un monasterio. Basta con vivir bien lo ordinario para incrementar el amor a Dios y las virtudes cristianas.

Lo “extraordinario” puede ayudar, es algo muy bueno. Nadie lo duda. Pero se logra mucho más a través de la escucha continua de Dios en el presente más humilde, más sencillo, más repetitivo.

En esta clave, es posible descubrir la voluntad de Dios en cada momento presente: en el teléfono que suena, en la puerta que chirría, en la tos que nos empieza a inquietar, en la gotera del piso de arriba, en las palabras amables de un amigo, en la mirada inquisitorial del jefe de trabajo. Como también en el presente que gime en el viento, que hace acrobacias en la golondrina, que llora en el familiar enfermo, que me abraza cuando llego a casa, que me despierta desde la visita de un mosquito.

La santidad, entonces, está al alcance de todos: no es una conquista de pocos “iniciados”, no es un sueño remoto alcanzable sólo por algunos “seres superiores”. Para el P. de Caussade, la acción divina llega a todos. Lo que hace falta es abrir bien el alma para dejarse guiar por el Maestro interior a través de las mil peripecias, sencillas y normales, de cada día.

“La acción divina es más extensa y presente que los diversos elementos. Entra en vosotros por todos vuestros sentidos, siempre que usáis de ellos según la voluntad de Dios, pues hay que cerrarlos y resistir a todo lo que le sea contrario. No hay átomo que, al penetraros, no haga penetrar con Él esta acción divina hasta la médula de vuestros huesos. Los humores vitales que llenan vuestras venas corren por el movimiento que Él les imprime. Todas las diferencias de fuerza o debilidad, de euforia vital o de desfallecimiento, la vida y la muerte, no son sino instrumentos divinos que están obrando. Y así, hasta los mismos estados corporales son todos obras de gracia. Todos vuestros sentimientos y pensamientos, vengan de aquí o allá, todo procede de esta mano invisible” (“El Abandono en la Divina Providencia”, cap. IX).

¿Tan sencillo, tan fácil? Parece que preferimos seguir caminos más tortuosos, hacer sacrificios especiales, buscar métodos y lecturas refinadas. Mientras, dejamos de lado un camino ofrecido a todos, porque a todos ama Dios, y a todos invita a escuchar y aceptar Su Voluntad a través del momento presente. Lo “único” que hay que hacer es decirle a Dios, con mucha confianza, “fiat, hágase”.

Sigue el P. de Caussade:

“El momento presente es siempre como un embajador que manifiesta la voluntad de Dios, y el corazón fiel le responde siempre: fiat. Así el alma en todas las alternativas se encuentra en su centro y lugar. Sin detenerse jamás, va viento en popa, y todos los caminos y maneras la impulsan igualmente hacia adelante, hacia lo ancho e infinito: todo es para ella, sin diferencia alguna, medio e instrumento de santidad, en tanto considere siempre que eso que se presenta es lo único necesario [Lc 10,42]” (“El Abandono en la Divina Providencia”, cap. IX).

Por eso el alma deja de lado cualquier preferencia para acoger, simplemente, las indicaciones con las que cada día le habla el Señor.

“No busca ya el alma con preferencia la oración o el silencio, el retiro o la conversación, la lectura o la escritura, ni la reflexión o el cesar de discurrir; no le preocupa el alejamiento o la búsqueda de libros espirituales, o elegir entre abundancia o escasez, enfermedad o salud, vida o muerte. Simplemente, lo que ella busca en todo momento es la voluntad de Dios; lo único que pretende es el despojamiento, el desasimiento, la renuncia a todo lo creado, sea real o solamente afectiva, no ser nunca nada por sí y para sí, ser siempre en la voluntad de Dios, para agradarle en todo, haciendo de la fidelidad al momento presente su única alegría, como si no hubiera otra cosa en el mundo digna de su atención” (“El Abandono en la Divina Providencia”, cap. IX).

Existe, según la atrevida fórmula usada por el P. de Caussade, un “sacramento del momento presente”. Como todo sacramento, su eficacia en cada uno de nosotros depende de la fe con la que lo acojamos, del amor con el que lo vivamos.

Desde ese “sacramento” seguimos en camino, como tantos santos sencillos y grandiosos, que vivieron lo ordinario de modo extraordinario, que supieron descubrir cómo Dios viste a los lirios del campo, da de comer a los pajarillos, y ama intensamente a cada uno de sus hijos...

Acceso directo a El Abandono en la Divina Providencia

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
Sigue aquí...

13 dic. 2016

Abre tu corazón a Dios y entrégale tus pecados

Mateo 21,28-32 - Si no escuchas al Señor y no aceptas sus correcciones, no tienes un corazón arrepentido


Santo Evangelio según San Mateo 21,28-32

Parábola de los dos hijos: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: "Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña". Él respondió: "No quiero". Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: "Voy, Señor", pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?" "El primero", le respondieron. Jesús les dijo: "Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él" Palabra del Señor.


Reflexión del Papa Francisco

La escena del Evangelio es aquella del contraste entre los dos hijos invitados por el padre a trabajas en la viña. El primero, rechaza, pero luego se arrepiente y va; el segundo dice sí al padre, pero en realidad lo engaña.

Jesús cuenta esta historia a los jefes del pueblo, afirmando con claridad que son ellos que no han querido escuchar la voz de Dios a través de Juan y que por esto, en el Reino de los cielos serán superados por publicanos y prostitutas, que en cambio han creído en Juan.

Y el escándalo suscitado por esta última afirmación es idéntico a aquel de tantos cristianos que se sienten "puros" sólo porque van a misa y hacen la comunión. Pero Dios tiene necesidad de otra cosa.

Si tu corazón no es un corazón arrepentido, si no escuchas al Señor, no aceptas las correcciones y no confías en Él, tienes un corazón no arrepentido.

Estos hipócritas que se escandalizaban de esto que dice Jesús sobre los publicanos y las prostitutas, pero luego, a escondidas, iban a buscarlos o para desahogar sus pasiones o para hacer negocios – pero todo a escondidas – eran puros. Y a estos el Señor no los quiere.

Este juicio nos da esperanza. Con tal de que se tenga el coraje de abrir el corazón a Dios sin reservas, donándole también la lista de los propios pecados. Como aquella historia de aquel santo que pensaba haberle dado todo al Señor, con extrema generosidad, escuchaba al Señor, hacía todo según su voluntad, daba al Señor y el Señor le dijo: "Pero tú todavía no me has dado una cosa". Y el pobre era tan bueno y dice: "Pero Señor, ¿qué cosa no te he dado? Te he dado mi vida, trabajo para los pobres, trabajo para la catequesis, trabajo aquí, trabajo allá…" "Pero tú no me has dado algo todavía", "¿Qué, Señor?"... "Tus pecados".

Cuando nosotros seamos capaces de decir al Señor: "Señor, estos son mis pecados – no son de aquel, de aquel…son los míos. Tómalos Tú y así yo estaré salvado - cuando nosotros seremos capaces de hacer esto, nosotros seremos aquel hermoso pueblo, pueblo humilde y pobre, que confía en el nombre del Señor. El Señor nos conceda esta gracia. (Homilía en Santa Marta, 19 de diciembre de 2014)
Oración de Sanación

Señor, me pongo en tu presencia en este momento con un corazón agradecido y lleno de humildad, sintiendo que dejas caer tu bendición y tu paternal protección sobre mí.

Tú siempre estás atento a lo que digo y cuándo sientes mi debilidad me renuevas las fuerzas para seguir luchando porque Tú nunca te alejas de los que te aman y siempre estás a la espera de nuestro arrepentimiento.

Son muchas las veces que siento vergüenza de mis malas acciones porque con ellas fallo a tus promesas. Son tantas las ocasiones en las que te he prometido cosas que no cumplo y con eso tomo distancia de tu Gracia y de tus bendiciones.

¡Perdón Señor, perdón! Retira de mí el orgullo y todo ese sentimiento de autosuficiencia que me impide tener un auténtico arrepentimiento y poder así cumplir con mi compromiso de vida.

No permitas que tenga esa actitud de querer quedar bien con los demás, dejando a un lado el deseo de querer quedar bien contigo. Dame la fuerza para estar siempre dar lo mejor de mí y que todo lo que haga sea agradable a tus ojos.

Ven mi Dios, ven a mi vida a remover mi conciencia, a despertarme para que pueda tener una vida más auténtica y configurada a tus acciones de amor, pues Tú siempre intervienes en todas las cosas para el bien de todos los que te aman. Ven y sacude mi corazón, transfórmalo a semejanza del tuyo. Ve y hazme recapacitar para cambiar un “no quiero”, por un: “¡Sí Señor!, haré lo que Tú me pidas”.

Sé que el largo camino de conversión no es sencillo, pero con tu compañía, con tu poder y mi esfuerzo, llegaré a una vida más plena y mejor. Amén

Frase de reflexión

"El testimonio más eficaz sobre el matrimonio es la vida ejemplar de los esposos cristianos". Papa Francisco

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
Sigue aquí...

5 dic. 2016

Los efectos de la gracia santificante - 8

¿Qué significa estar en gracia de Dios? ¿Cuáles son sus efectos en nuestras vidas? // Por: Catholic.net | Fuente: contempladores.com

Don de Consejo: es una luz con que el Espíritu Santo inspira al creyente lo que ha de hacer en cuanto a su vida en relación con Dios, dándole a entender pronta y seguramente, por una especie de intuición sobrenatural, lo que conviene hacer o decir, especialmente en situaciones difíciles que rebasan la capacidad de la razón humana.

Los otros dones, que obran sobre la voluntad, son los siguientes:

Don de Fortaleza: perfecciona la virtud de la fortaleza, dando al alma fuerza y energía para poder hacer o padecer alegre e intrépidamente cosas grandes para su salvación o la de los demás, a pesar de todas las dificultades.


Don de Piedad: produce en el corazón un afecto filial sobrenatural para con Dios y las cosas divinas, de manera que el cristiano puede cumplir con gran devoción y alegría sus deberes religiosos y obras de misericordia con el prójimo.

Don de Temor de Dios: lleva a la voluntad del hombre al respeto filial de Dios, y lo aparta del pecado, en cuanto a no ofender a ese Padre amoroso. No es miedo a Dios o al infierno, que puede entristecer o perturbar, sino que es reverencia y respeto por un Dios tan grande y bueno al que no se quiere ofender.

Vamos a aclarar desde ahora algo fundamental: la aparición de la acción de los dones del Espíritu Santo, especialmente de los llamados "dones intelectuales" se va evidenciando a partir de la vivencia de la llamada oración de contemplación infusa, por lo que resulta que la experiencia de este tipo de oración, que muchos creen equivocadamente que está reservada solamente a los así llamados "místicos", se encuentra necesariamente dentro del camino normal y ordinario de la verdadera vida cristiana.
El cristiano que no llega a ser contemplativo, tampoco tendrá "activados" en su vida espiritual los siete preciosos dones del Espíritu Santo, y no podrá alcanzar la verdadera y profunda conversión hacia una vida nueva, que debería ser la consecuencia normal del bautismo.

La oración de contemplación infusa es entonces la "escuela" para conocer y experimentar la acción de los dones del Espíritu Santo, y es tan grande su importancia que le dedicaremos todo el espacio necesario en la Tercera Parte, cuando hablemos de la oración cristiana.

No nos debe preocupar si esto que hemos desarrollado no nos ha quedado del todo claro; lo debemos tomar como una introducción al tema de los dones del Espíritu Santo, ya que en el próximo capítulo, en donde veremos este nuevo organismo sobrenatural en acción, terminaremos por comprender su utilidad, al ver como se manifiestan en la práctica.

La Gracia Actual.

Vamos a ver ahora otro tipo de gracia que viene de Dios. Para ejercitar las facultades sobrenaturales, las virtudes y los dones, se necesita un impulso de Dios, una moción divina que se denomina gracia actual. A su vez, estas gracias disponen al alma a recibir la gracia habitual, cuando no la tiene todavía o la ha perdido.

Sin esta gracia no es posible al hombre, primero, disponerse a la conversión cristiana, ni perseverar después efectivamente en el ejercicio de las virtudes infusas para llegar a la santidad.
Podemos definir la gracia actual diciendo que es aquella que dispone o mueve de manera transitoria, para recibir o actuar los hábitos sobrenaturales infusos (virtudes y dones del Espíritu Santo).

Hay dos diferencias fundamentales entre la gracia habitual y la gracia actual. Veamos cuales son:

a) La gracia habitual (acompañada de las virtudes infusas y de los dones del Espíritu Santo) es una cualidad permanente o hábito, que produce su efecto de manera continua en el sujeto en que reside, mientras que la gracia actual es una moción que se presenta en un momento dado, con un fin específico, por lo que se llama transeúnte, y su efecto final depende de la docilidad o resistencia que le opone el que la recibe.

b) La gracia habitual produce la disposición para la acción, mientras que la gracia actual es la que empuja y produce la acción misma.

La gracia actual es imprescindible para poner en ejercicio los hábitos infusos de las virtudes y los dones, ya que el esfuerzo puramente natural del alma no puede llevar a operar a principios de acción sobrenaturales, como lo son las virtudes y dones. De aquí resulta que en todo acto de una virtud infusa cualquiera, o en la actuación de los dones, se supone necesariamente que existió una previa gracia actual.

También la gracia actual es necesaria para lograr la disposición necesaria para recibir la gracia habitual, ya sea por no haberla tenido nunca o por haberla perdido por el pecado mortal. La gracia actual trabaja en el espíritu del hombre, generando arrepentimiento y contrición por las culpas, confianza en la misericordia de Dios, temor a las consecuencias del pecado, etc., lo que, si es atendido, produce la disposición para volver a recibir la gracia, por ejemplo por el sacramento de la reconciliación o penitencia.

Según las distintas formas que actúan las gracias actuales, encontramos, entre las más importantes, las siguientes:

Gracias operantes y cooperantes: Dios a veces mueve al hombre a obrar según su propia deliberación, según el modo humano natural. Por ejemplo: si una persona se ha propuesto orar todos los días a una determinada hora, cuando ve que llega ese momento, deja lo que está haciendo, busca un lugar adecuado, y se pone a orar. Aquí actúa una gracia actual cooperante, que ayuda la acción humana para que se haga efectiva, para cumplir con un propósito. Otras veces, la gracia actual obra de modo imprevisto; por ejemplo, estando una persona ocupada en una tarea, recibe de pronto la inspiración de orar, y, dejándolo todo, así lo hace. Esta gracia especial se denomina gracia actual operante, porque actúa en el hombre sin una deliberación expresa, siendo el alma inspirada directamente por Dios, aunque necesita siempre el consentimiento libre de la voluntad humana.

Gracias prevenientes y subsecuentes: las gracias prevenientes suscitan en el hombre buenas ideas o buenos pensamientos, es decir, son gracias previas a los actos del hombre, moviendo y disponiendo a la voluntad. Si no se opone resistencia a esta moción, Dios añadirá otra gracia actual subsecuente, que ayudará acompañando a la voluntad a realizar el acto y dándole la energía necesaria para el mismo.
San Pablo afirma este accionar de la gracia de Dios: "Pues Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece." (Flp. 2,13).

Resulta de todo esto que la gracia, para que produzca en el cristiano sus efectos, pide siempre su libre cooperación. Dios, que ha creado al hombre libre, respeta de tal modo esa libertad, que, como decía San Agustín, "El que nos creó sin nosotros, no nos salvará sin nosotros."

Compete al hombre acoger las inspiraciones de la gracia actual, seguir dócilmente sus inspiraciones, aún a pesar de los obstáculos, y ponerlas en práctica. Así se transforma en un colaborador de Dios, y su acción será el resultado de la conjunción de la gracia divina y del libre arbitrio humano, ya que la gracia actual es como un impulso de Dios que pone en marcha el organismo sobrenatural dado por la gracia habitual.

Lamentablemente, la inmensa mayoría de las gracias actuales con que Dios llega a los hombres, o no son advertidas, o son desechadas y no seguidas. De ahí la enorme importancia de la oración y de los momentos de recogimiento interior, para comenzar a captar y abrirse a estas mociones que vienen de lo alto.

Conclusiones.

Podemos resumir ahora lo visto en estos dos capítulos, que se trata nada menos que del inmenso tesoro que constituye la gracia recibida en el bautismo cristiano.

En primer lugar, vimos que el hombre se incorpora al Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia. El individuo que está en el "mundo" es injertado o trasplantado en un verdadero Cuerpo, formando a partir de allí parte integrante de él.
Estando así incorporado, participa de la misma vida de todo el cuerpo, que es la vida misma de su Cabeza, Jesucristo. El hombre pasa a ser hijo adoptivo de Dios, su heredero y hermano de Jesucristo. Se establece entre todos los miembros de este Cuerpo una unión común, llamada Comunión de los Santos, de la que participan los miembros de la Iglesia en su totalidad, formada por la Iglesia militante, es decir, los que están en la tierra, la Iglesia purgante, con los que se están aún purificando después de la muerte, y la Iglesia triunfante, con los santos en la gloria de la presencia de Dios.

Esta vida divina que viene del Cuerpo Místico se difunde en el cristiano incorporado a él, produciéndole dos efectos primordiales: la Santísima Trinidad, Dios mismo, va a habitar en el alma del cristiano, y va a formar en él un nuevo organismo sobrenatural, para que esté capacitado para vivir una vida sobrenatural semejante a la suya. La Trinidad inhabita en el alma, con una presencia real y plena, y el cristiano puede gozar y disfrutar de esta divina presencia.
Esa nueva vida, que implica una novedosa forma de ser y de actuar, un cambio total de su condición humana y natural, es posible vivirla a partir de la acción de las virtudes infusas, que agregan a las capacidades naturales del hombre la posibilidad de realizar actos sobrenaturales.

Las virtudes se ejercen en un principio dirigidas por la misma razón humana del hombre, al modo humano, pero, a medida que el cristiano va creciendo y se va desarrollando en él este nuevo organismo sobrenatural, ira viviendo cada vez más claramente la acción directa en su razón de las mociones del Espíritu Santo, por lo que comenzará a practicar cada vez más asiduamente las distintas virtudes cristianas bajo la dirección inmediata del Espíritu Santo, dejando de lado su proceso natural humano de meditación discursiva.
La acción del Espíritu Santo tiene efecto a través de los dones, que permiten "captar" las mociones que vienen de lo alto, a modo de intuiciones o iluminaciones que acceden directamente al entendimiento y la voluntad. Se producirá allí la transformación del cristiano en adulto espiritual, hombre nuevo o santo, y recién entonces el creyente vivirá la verdadera vida cristiana.

Por último, para poner por obra a través de la acción de las virtudes, los actos que se derivan de ellas, Dios le provee al cristiano un motor divino, un empuje sobrenatural, por la acción de las gracias actuales, que obrarán más y mejor cuanto mayor sea la apertura y docilidad del creyente a las mociones que vienen de Dios.
Ya tenemos todos los elementos para encarar en los próximos capítulos la acción del nuevo organismo sobrenatural en el hombre en estado de gracia.

Referencias:
(141): Catecismo de la Iglesia Católica Nª 978 y 1990(142): Romanos 8,15-17(143): 1 Juan 3,1(144): Juan 3,16(145): Romanos 8,29(146): Mateo 3,17(147): Marcos 9,7(148): Juan 14,21(149): Juan 15,9(150): Juan 15,15(151): Juan 17,22(152): Juan 14,23(153): Juan 14,14-17(154): A. Royo Marín, “Teología de la perfección cristiana”, Parte 1 Cap.2(155): P. M. Philipon, OP, en la introducción de su libro “Los dones del Espíritu Santo”:(156): Idem anterior, 2º Parte, Sección I, Capítulo 2(157): Efesios 4,11-14(158): Romanos 12,2(159): 1 Corintios 2,6(160): 1 Corintios 2,16(161): Gálatas 2,20
Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
Sigue aquí...

29 nov. 2016

Los efectos de la gracia santificante - 7

¿Qué significa estar en gracia de Dios? ¿Cuáles son sus efectos en nuestras vidas? // Por: Catholic.net | Fuente: contempladores.com

Así San Pablo nos indica que el "adulto espiritual", el "hombre perfecto", es aquél que vive una transformación de su mente en una totalmente nueva, tal que distingue claramente, "sabe" cuál es la voluntad de Dios frente a las circunstancias de su vida. Esta es la acción de los dones del Espíritu Santo, que san Pablo la llama "sabiduría entre los perfectos" (159) y cuyo resultado, como concluye, es uno solo: "nosotros tenemos la mente de Cristo". (160)


¡Esta es la más extraordinaria consecuencia de la gracia! Cada cristiano puede llegar a tener su mente, inteligencia y voluntad, transformada totalmente, de manera que "recibe" a través de los dones del Espíritu Santo directamente las mociones del Espíritu Santo, que expresan la voluntad de Dios para su vida y sus acciones. Se transforma así en "otro Cristo" y podrá entonces exclamar, al igual que San Pablo: "Y no vivo yo, sino que es Cristo que vive en mí." (161)
Estamos así en presencia del santo, del "hombre nuevo", de aquél que, si en su libertad permanece dócil a la acción de la gracia, se moverá y actuará plenamente de acuerdo a la voluntad de Dios, y, como consecuencia de esto, será un instrumento perfecto del Espíritu Santo, según su vocación y estado, obrando en plena "sintonía" con las mociones que recibe de lo alto.

Es muy difícil para la razón humana abarcar la magnitud de lo que significa esta transformación sobrenatural del hombre, que verdaderamente lo "deifica", pero la vislumbramos cuando leemos la Biblia, en los Hechos de los Apóstoles, que fue lo que éstos hicieron después de vivir esta profunda transformación el día de Pentecostés, día del "bautismo en el Espíritu" que les había prometido Jesús. Se transformaron en instrumentos para la evangelización del mundo, con todo el poder del Espíritu Santo que se manifestaba a través de ellos con señales, prodigios y milagros.
Y, por supuesto, esta misma transformación la encontramos a lo largo de toda la historia de la Iglesia en tantos santos y santas, los que muchas veces llaman la atención por las cosas asombrosas que hicieron en su vida, movidos por el Espíritu Santo al que tan bien escuchaban.

Veremos en los próximos capítulos en detalle de qué manera y siguiendo cuáles pasos y etapas se va produciendo en el cristiano que persevera esta tremenda transformación, esta conversión profunda y total.

Para terminar, miremos rápidamente la función y la acción de cada uno de los siete dones del Espíritu Santo. La acción directa e inmediata del Espíritu Santo se ejerce sobre las dos facultades del hombre racional, la inteligencia y la voluntad, por lo que diferenciamos los dones del Espíritu Santo en dos grupos:

Hay dones llamados "dones intelectuales", porque su acción se centra en la inteligencia:

Don de Inteligencia o Entendimiento: permite en una sola "mirada", sin proceso de razonamiento, captar y penetrar en las verdades primordiales de la Revelación de Dios. Es el don que permite penetrar en el sentido oculto de la Escritura, de los acontecimientos que nos ocurren, de las imágenes y los símbolos sagrados, etc. Lleva a su máxima perfección a la virtud de la fe.

Don de Ciencia: permite "ver" la acción de Dios en el mundo que nos rodea, y, en particular, en las criaturas. Podemos a través de este don ver con prontitud y certeza lo que se refiere a nuestra santificación y la de los otros. Por medio de él entiende el predicador lo que ha de decir a sus oyentes para el bien de éstos, y el director espiritual como ha de guiar a las almas, porque penetra en sus secretos movimientos y puede ver los corazones hasta el fondo, ya que da el discernimiento infuso de espíritus. Es el guía y motor de las grandes empresas apostólicas.

Don de Sabiduría: actúa tanto sobre la inteligencia como sobre la voluntad; es el don que perfecciona al máximo la virtud de la caridad, y da un "conocimiento sabroso", como lo define San Bernardo, de las cosas de Dios, produciendo un gozo y un gusto sobrenatural. Es el don que da un conocimiento casi "experimental" de la presencia de la Trinidad en el alma del justo, y del que se derivan las más profundas experiencias místicas. Esta vivencia del amor de Dios tan extraordinaria es la que lleva la caridad, o amor de Dios, a su máxima perfección aquí en la tierra.

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera
Sigue aquí...

Hermanos en Cristo

RECUERDA:

Cristo ha sufrido por todos
"Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rocas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas.
Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desestimar su vocación: Cristo ha sufrido por todos.
Con toda verdad está escrito de Él: Nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(San Agustín, Sermón 304).
***
"Keep that in mind, brethren, in the garden of the Lord not only the rocks of the martyrs, but also the lilies of the virgins and the married ivy and violets of widows.
No man, whatever kind of life, is to dismiss his vocation: Christ suffered for all.
In all truth it is written of Him, our Savior desires all men to be saved and reach full knowledge of the truth "
(St. Augustine, Sermon 304).

Jesús ha optado por amarte
Although you do not remember it, for you it gave the life. Although you do not believe it, for you it worries. Although you are not considered to be important, for It you are. Although you do not accept it, he has excused you. Although you do not perceive it, it is with you. Although you condemn you himself, Jesús has chosen to love you. He sees us otherwise. It is much more, much major than our heart.
***

Aunque no lo recuerdes, por ti dio la vida. Aunque no lo creas, por ti se preocupa. Aunque no te consideres importante, para El lo eres. Aunque no lo aceptes, te ha perdonado. Aunque no lo percibas, está contigo. Aunque a ti mismo te condenes, Jesús ha optado por amarte. El nos ve de otra manera. Es mucho más, mucho mayor que nuestro corazón.

Oración por los bebés abortados

Padre Celestial, que nos has dado el don de la libertad para amar y seguir Tus caminos y mandamientos. Perdona a aquellos padres que abusando de esta libertad destruyen el don de la vida que Tú le has dado a sus hijos. Perdona a esos que destruyen la vida humana abortando el bebé que esperan. Dales a estos niños por nacer la oportunidad de gozar de Tu presencia por toda la eternidad. Ayúdame a ser uno en solidaridad con Tus pequeños, aceptando de corazón las palabras de Tu Hijo: "todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños, por Mí lo hicisteis." (Mt 25:40) Permíteme, entonces, Padre, adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño, para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria. Te lo pedimos en nombre de Cristo, en unión con el Espíritu Santo, que es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

Google+ Followers

Crux Sancti Patris Benedicti
Crux Sancta Sit Mihi Lux / Non Draco Sit Mihi Dux / Vade Retro Satana / Numquam Suade Mihi Vana / Sunt Mala Quae Libas
Ipse Venena Bibas / Numquam Suade Mihi Vana
****
Cruz del Santo Padre Benito
La Santa Cruz sera mi luz / no sera el demonio mi guia. / ¡Apartate, Satanás! / no me sugieras cosas vanas,
maldad es lo que me brindas, / bebe tu mismo tu veneno

Entrada destacada

Francisco: "El nombre de Dios no puede ser usado para justificar el odio y la violencia”

Nairobi (Kenia) (AICA): El papa Francisco pidió este jueves a representantes religiosos que cooperen y actúen como ¨pacificadores¨ y advi...

♦ Aclaración:

Lo que Usted envía mediante el Formulario de Contacto es recibido por el Webmaster (Administrador: Silvia B. Giordano) de este blog.

Santa Misa y Confesiones (Padre Fabián)

♦ ACTIVIDADES ♦
EL SANTUARIO PERMANECE ABIERTO DE MARTES A DOMINGO: DE 7,30 A 12 HS Y DE 17 A 20 HS.

LOS LUNES ESTÁ CERRADO EXCEPTO PARA LA MISA DE 8,00 HS. LUEGO DE LA MISMA SE CIERRA. TAMBIÉN ESTÁ ABIERTO LOS SEGUNDOS LUNES DE MES PARA LA
MISA DE SANACIÓN: LA ADORACIÓN ES A LAS 18 Y A LAS 19,30 HS LA SANTA MISA.

EL PADRE FABIAN CONFIESA LOS JUEVES Y DOMINGOS DE 17 A 20 HS POR ORDEN DE LLEGADA Y SIN TURNO PREVIO.

NO DA ENTREVISTAS PERSONALES. PERO PUEDEN PEDIR INFORMACIÓN A LA SECRETARIA PARROQUIAL DE LUNES A SÁBADOS DE 8,30 A 11,30 HS AL TELÉFONO 2508 6672 INT 108 O A MARTA 095724928

SANTUARIO DE LA MEDALLA MILAGROSA Y SAN AGUSTÍN
MONTEVIDEO

Santa Misa con oración por sanación interior y física, 4to domingo de cada mes a las 16hrs. Capilla de las Hermanas Vicentinas, Reconquista 432, Montevideo (Uruguay).

Entradas populares

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *